Vivimos una época de inteligencia artificial, pero también de pobreza y desigualdad artificial. El sistema económico fracasó, la codicia no puede seguir siendo el valor principal, crecer y crecer sin límite solo genera desigualdad y pobreza. Que los más ricos sean un poquito menos ricos para que los más pobres tengan más dignidad no es un capricho de socialistas - comunistas - progresistas. Es una realidad que destacados economistas concluyen y revelan en un interesante artículo publicado ayer en The Guardian (dejo aquí una copia en PDF).
Sabemos que los más ricos y poderosos están trabajando en impedir los cambios y mantener su modelo anacrónico. Uno de los párrafos finales del artículo nos ofrece esperanza, debemos seguir juntando diferencias y construyendo un sistema alternanativo:
"...We are not starting from zero. Around the world, Indigenous struggles, feminist organising, trade unions and climate justice movements are defending and building alternative futures rooted in collective care and territorial rights. New coalitions of states are advancing new visions of global economic governance, and governments are experimenting with rights‐based anti‐poverty strategies, citizens’ assemblies and community wealth building. The UN and many partners are exploring “beyond GDP” indicators and new institutions, such as an international panel on inequality, to help chart this shift..."
Recordé un cuento muy bonito titulado El pueblo que no quería ser gris. Aunque los señores todopoderosos de la economía y la política quieran anclarnos a su pasado gris, como en ese cuento podemos cambiar la realidad y pintarla de colores, de democracias, de respeto a los derechos fundamentales, de mejores oportunidades, de pluralismo y construcción colectiva...
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