martes, 28 de abril de 2026

¿Qué era, qué es y qué será Inteligencia Artificial?

Debemos recordar en todo momento, con humildad y curiosidad, que es muchísimo lo que no sabemos que no sabemos. Y también debemos recordar que hay diversas perspectivas, que las palabras evolucionan con el tiempo y que debemos siempre estar abiertos a nuevas ideas, a pensar, a construir un futuro. En la actualidad la tendencia es la Inteligencia Artificial y así lo será por unos años más. Pero muy pocos tienen claro y saben definir qué es eso. Hay mucha confusión, es un término "sombrilla" (umbrella concept), que arropa muchísimas ideas, algo que también sucede con Transformación Digital, término que va de la mano con la IA. Las siguientes figuras, que usé en un artículo, resumen algunas de las cosas que hoy se consideran inteligencia artificial y transformación digital.



Si queremos ser rigurosos, debemos recurrir a la literatura que originó la IA, lo que se conoce como "seminal paper" o artículo semilla. En ese sentido, hay dos documentos clave que conviene leer: primero la propuesta de investigación en IA en Dartmouth College, en 1955, liderada por John McCarthy, Marvin Minsky, Claude Shannon,  y Nathaniel Rochester, la cual originó todo lo que vivimos en la actualidad. Y segundo un documento de John McCarthy respondiendo a la pregunta ¿Qué es IA?.

Atendiendo a estos documentos, la IA es una disciplina, no es una cosa, no es un artefacto, no es una herramienta, no es un algoritmo, no es un agente... Es una disciplina donde convergen muchas otras disciplinas. El documento de McCarthy es más preciso: 

"es la ciencia y la ingeniería que crea máquinas inteligentes, en especial programas de computador inteligentes" ("It is the science and engineering of making intelligent machines, especially intelligent computer programs").

Esto nos lleva a preguntar ¿qué es inteligencia?, lo que nos adentra en un plano aún más complejo, más filosófico, más trascendental. El mismo McCarthy ofrece una definición simple, donde cabe cualquier cosa.

Si vamos un poco más adelante, el clásico libro de texto Stuart Russell y Peter Norvig nos muestra que la IA tiene al menos cuatro dimensiones:

  • Sistemas que piensan racionalmente
  • Sistemas que actúan racionalmente
  • Sistemas que piensan como humanos
  • Sistemas que actúan como humanos

Y eso nos mueve de la pregunta sobre la inteligencia a la pregunta ¿qué es el pensamiento? y más específicamente el pensamiento racional y el pensamiento humano, aunque algunos critican el antropocentrismo.

La verdad es que hay una confusión terminológica, que se introdujo en los inicios de la disciplina como una estrategia de mercado, para conseguir financiación y llamar la atención. Pero después de setenta años de evolución, ya es momento de cambiar el nombre, de ser más precisos.

Justo me encontré un artículo hace poco, titulado ¿Por qué el término «inteligencia artificial» resulta engañoso? (Why the Term ‘Artificial Intelligence’ Is Misleading?), escrito por Pablo Sanguinetti, un filósofo y profesor. Aquí el artículo en inglés, aquí una traducción al español y aquí una copia de respaldo en PDF de ese artículo y los dos anteriores. Sanguinetti menciona los documentos citados previamente y recurre al filósofo Gilbert Ryle y su concepto "error de categoría", indicando que hay al menos tres tipos de "error de categoría":

  1. Disciplina vs entidad: la IA es una disciplina, no es una cosa.
  2. Aspiración vs realidad: la IA es un anhelo o deseo humano, una promesa, una meta, como los viajes a la Luna o la cura contra el cáncer. En 70 años se ha logrado mucho de ese anhelo, pero aún falta, es un proceso que busca imitar la inteligencia humana, algo que aún no logramos comprender en su totalidad.
  3. Herramienta vs agente: la IA es un artefacto, no es un agente, aunque ahora hablen de agentes. La autonomía total de la IA no existe, siempre se requiere de un humano que la programe, que la entrene, que la active. Si bien hay mucha automatización y una ilusión de entidades inteligentes, la realidad es otra y falta mucho para lograr lo que promete el mercado de ciencia ficción.
Sanguinetti, igual que otros autores, propone cambiar la terminología. Por ejemplo, hablar de inteligencia simulada o de automatización cognitiva. Además, enfatiza en la importancia del lenguaje, de las palabras, del efecto que tiene en la realidad el uso de las palabras incorrectas. Las palabras terminan creando realidades y eso trae consecuencias, es muy riesgoso.

ConTICtualizando, desde la educación es importante ser más rigurosos y explicar a nuestros estudiantes lo que realmente es la IA, ser más éticos y sembrar en los estudiantes la duda, la curiosidad, la crítica. Debemos seguir leyendo, escribiendo, dialogando, preguntando, creando... 

La IA nació como una disciplina, como una iniciativa innovadora y ambiciosa, pero fue evolucionando y ahora son muchas disciplinas. Por ejemplo, las ciencias de datos emergen de la IA, pero realmente son estadística automatizada. Y algo similar sucede con la robótica Y mañana la IA será lo que decidamos y hagamos nosotros. Por lo menos leamos y dialoguemos y tratemos de juntar diferencias en medio del caos.

Por eso, espero publicar pronto una pequeña reseña de tres libros que leí en los últimos meses. Dejaré aquí los nombres y autores de esos libros como recordatorio y compromiso:







Cada uno de los tres libros ofrece diversas definiciones, pero podemos concluir que la IA es una disciplina y no un artefacto y que conviene comenzar a cambiar las palabras, dejar a un lado la moda y la burbuja del mercado de Silicon Valley...


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