Cuando hay diferencias entre dos personas, ambas tienen la probabilidad de estar equivocadas y es una probabilidad alta. Son muchos los tipos de sesgos que los científicos han identificado, como los que se resumen en este artículo y sus infografías:
En otra entrada se había propuesto la importancia y necesidad de preguntar. En contraste, hace poco alguien publicó en Twitter una infografía con un algoritmo para aprender a preguntar:
A veces los estudiantes siguen ese algoritmo y no preguntan, de manera que los salones (hoy las salas de Zoom, GoogleMeet o MicrosoftTeams...) parecen sepulcros donde nadie habla.
ConTICtualizando, siempre que se tenga alguna duda conviene preguntar. El algoritmo es interesante y aporta, pero no es un llamado a no preguntar sino un llamado a que se aprenda y se enseñe a preguntar...
En el sistema operativo Linux existe el comando diff, que permite comparar dos ficheros o directorios para identificar diferencias. Como el mundo de hoy gira en torno a las aplicaciones "apps" y a la información, este comando resulta muy útil y hay varias herramientas que aplican el concepto de dicho comando para identficiar semejanzas y diferencias en documentos. A continuación, tres herramientas sencillas en la web que ayudan en esa tarea:
Diffchecker https://www.diffchecker.com/ permite comparar dos textos en línea, solo texto plano. Es muy útil para comparar código fuente o fragmentos de texto.
Draftable permite comparar documentos PDF y facilita la verificación manual de plagio y de diferencias entre documentos https://draftable.com/. Permite compartir la comparación, lo cual es una buena utilidad para informar al equipo o a los estudiantes.
ConTICtualizando, las TIC no son lo más importante, pero importan y es conveniente mantener la curiosidad y la inquietud por este tipo de herramientas, las cuales facilitan y agiilzan algunas tareas.
En estos tiempo de abundancia de Tecnología e Información, cada vez se hace más necesario preguntar. Y la educación se ve obligada a cambiar de paradigma y centrarse en formular preguntas, buscar respuestas y no conformarse, sino dudar de las respuestas, profundizar y seguir preguntando.
Siguiendo esa propuesta, pongo siempre esta imagen en la presentación inicial de cada curso, materia o asignatura que imparto:
La imagen la busqué para acompañar un fragmento de un poema, que también pongo en la presentación:
I keep six honest serving-men (They taught me all I knew); their names are What and Why and When and How and Where and Who.
El poema es de un autor inglés llamado Rudyard Kipling (1865-1936), quien además tiene un cuento muy bonito, titulado "The Elephant's Child", que también cito en las presentación inicial de mis cursos.
Este cuento explica el origen de la larga trompa del elefante y un pequeño resumen podría ser:
...Antiguamente los elefantes no tenían trompa, pero un día un elefante comenzó a hacer preguntas y como consecuencia, le sucedió algo que estiró su trompa. Desde entonces, los elefantes son animales que hacen preguntas...
Según
esa regla, si una persona se dedica a perfeccionar una habilidad,
durante determinada cantidad de tiempo (10.000 horas), de manera
permanente, lo más probable es que logre convertirse en un experto, un
maestro, un especialista.
La charla contrasta con otros casos en el deporte, la música e incluso matemáticas, como Maryam Mirzajani,
en los cuales las personas no se especializaron sino que exploraron de
manera generalista. Y con ese contraste surgen las dudas de si esa idea
de las 10.000 horas es cierta o es un mito y de si la especialización es
buena o mala para las personas y la sociedad.
La
charla muestra que hay escenarios amables, textualmente "entorno de
aprendizaje amable", como en el caso del golf y el ajedrez, para lo cual
cita al psicólogo Robin Hogarth.
Estos entornos son predecibles, por lo que resultan apropiados para la
especialización y aprendizaje rígidos y poco cambiantes.
Pero
también hay "entornos de aprendizaje perversos", donde los cambios y el
contexto demandan una visión más amplia y flexible. E igualmente hay
entornos mixtos, en los que conviene un equilibrio entre
especialilzación y generalización, para lo cual no siempre hay una regla
de oro.
[2] Esta charla me recordó
un par de libros interesantes, titulados Zoom y Re-zoom, de un artista
llamado Istvan Banyai. Sobre esos libros leí un artículo y pude descargar un fragmento, que muestro en este video:
El
libro plantea la idea de hacer zoom a una imagen, acercarse o alejarse,
algo similar a la especialización y la generalización. Y lo que se ve
depende del grado de acercamiento (zoom in ) o lejanía (zoom out), pero
no es la realidad, es solo un pedazo, un fragmento.
Es
similar a mirar con un telescopio el inmenso universo o mirar con un
microscopio y luego con un espectrómetro, hasta llegar a las
micropartículas que los físicos han logrado identificar como parte de la
dualidad materia y energía.
[4] Esas ideas de la especialización y generalización también las relaciono con un cuento oriental titulado Los sabios ciegos y el elefante, que fue introducido en occidente por el inglés por John Godfrey Saxe y del cual se encuentran diversas versiones, tanto en inglés como en español.
Atendiendo a ese cuento, la complejidad del Universo es tal que cada especialista solo conoce una muy pequeña parte: la verdad fragmentada en sabios ciegos que solo conocen un pedacito y que pasan a sere necios cuando intentan imponer su perspectiva. Como dice el final del cuento:
Though each was partly in the right, And all were in the wrong!
Aunque cada uno en parte tenía razón, ¡y al mismo tiempo todos estaban equivocados!
Tan
complejo es el mundo y tan complejo somos los humanos y la vida, que
ninguna especialización es suficiente, pero tampoco lo es la
visión general. Se requieren ambas y se requiere saberlas equilibrar.
[5] A
ese equilibrio lo relaciono con el concepto de granularidad, algo que podría aplicar a
cualquier contexto, pero que he leído en artículos sobre arquitectura de software y sobre educación y TIC.
Uno de esos artículos
propone una metodología para definir la granularidad de un objeto de
aprendizaje. Allí se define la granularidad como "la porción más pequeña
de un objeto que contiene información esencial" y que no puede
dividirse más.
Otro artículo
cita el estándar IEEE LTSC/LOM y asocia la granularidad con el tamaño
relativo de un recurso y el nivel de agregación dentro de un sistema. En
ambos artículos la granularidad puede ser tan fina o tan gruesa como se
requiera o se pueda.
ConTICtualizando, como siempre, aunque pareciera imposible, ,se pueden juntar las cinco (5) ideas anteriores, unir los puntos:
Cuando hablamos de especialización y generalilzación hablamos de la granularidad. Y en educación eso es una decisión de diseño curricular. Responder las complejas preguntas ¿que tan amplio debe ser el panorama inicial para el estudiante?, ¿qué tanto se debe profundizar?, ¿cuál es el rol de cada profesor en ese proceso? y, como en los sabios ciegos, ¿cómo articular las diversas especialidades?
Con las TIC, el panorama puede ser tan amplio y la especificación tan detallada como el estudiante lo desee. Como en Zoom y Re-zoom, de Istvan Banyai, como en el Ojo Cósmico, el estudiante puede decidir si se acerca o se aleja. Y el profesor pasa a ser un sabio ciego, quien debe procurar obrar sabiamente, para que sus estudiantes logren aprender el elefante completo.
El profesor debe estar ahí para apoyar al estudiante, para ayudarle a enfocar y
desenfocar o para sugerirle que se mueva y mire en otra dirección...
Mi prima cursa noveno grado y en vacaciones le dejaron una tarea de matemáticas sobre métodos para resolver sistemas de ecuaciones. Le recomendé el tradicional libro Álgebra de Baldor y me comprometí a explicarle.
Le expliqué y le puse a resolver un ejercicio. Tardó tiempo en resolverlo y cometió errores elementales, más de aritmética que de álgebra.
Después de explicarle y que resolviera un ejercicio, le recomendé usar las TIC y le sugerí ver los videos de Khan Academy y un par de herramientas en línea:
Geogebra, para ver gráficamente las ecuaciones y la solución, el punto donde se intersectan las rectas.
Mathepower, para resolver paso a paso el sistema de ecuaciones.
A mi prima le gustaron las herramientas y lógicamente quedó feliz, pues le será muy sencillo resolver sus tareas. Ojalá en mi época hubiesen existido tantas herramientas como hoy.
Sin embargo, le advertí a mi prima que debería aprender a resolver manualmente sus tareas, porque el futuro necesita humanos inteligentes y esa elemental inteligencia artificial que resuelve ecuaciones es insigmificante con la que se espera en el futuro.
ConTICtualizando, las TIC en la educación deben aprovecharse, pero sin idiotizar a los estudiantes. Como lo dice un libro que vi hoy en Twitter y que espero comprar y leer:
Un economista publica en el periódico El Espectador una columna que llama "Economía para mi prima", lo cual replica en su propio sitio web. Por eso puse ese título a esta entrada ☺.
¿Por qué estudiar en la Universidad? ¿Por qué estudiar? ¿Para mejorar el estatus económico? ¿Para hacerse millonario? ¿Es muy idealista eso de la educación para cambiar el mundo? ¿Debe cambiar la Universidad drásticamente? ¿Corre peligro la función de docencia y hay que enfocarse en investigación y extensión? Muchas preguntas y muy pocas e incompletas respuestas...
Hay mucho debate al respecto en el mar de anuncios y publicaciones en que navegamos a diario: abundanlos titulares y la publicidad que plantean esa relación entre ir a la Universidad y hacerse millonario. Es un tema serio, un tópico de interés y un lugar común que consideran los políticos, economistas, gobernantes, empresarios y líderes de la sociedad. A continuación algunos de esos titulares:
Personajes como Elon Musk llegan incluso al extremo de comentarios que juzgan el sistema educativo como malo. En Colombia es emblemático el caso de un político que afirmó que "un bachiller no sabe nada y no hay persona más inútil que un bachiller". En honor a la realidad, la verdad y la justicia, el sistema educativo ha perdido credibilidad, como muchas otras instituciones. Pero, aunque se requieren cambios, la educación es de las pocas cosas buenas que le quedan a la humanidad.
Para el profesor, son diversas las causas y azares que conducen al éxito y este no es un destino único, sino que hay múltiples escenarios para considerarse exitoso. Por ejemplo, ser admirado es más valioso en la sociedad, como el caso de los médicos y científicos que enfrentaron la pandemia y los religiosos y laicos intelectuales, quienes nos ayudan a centrarnos en los valores, en lugar de los efímeros poder, riqueza y placer...
La columnista menciona tres puntos claves en la discusión: la gratuidad de la educación y su relación e influencia con el mercado y la democracia. Al respecto, cuando se usa dinero público es necesario evaluar el impacto de las inversiones. Y en educación eso significa medir a los profesores y todo en las universidades, para determinar si la Universidad está cumpliendo su misión en la sociedad.
Esta visión involucra el nuevo concepto de Learning Outcomes, que otros critican porque burocratiza y mercantiliza la educación y porque se pierde la visión de Universidad como diversa y pluralista, formadora de seres libres y autónomos, en lugar de máquinas para el sistema. Eso de seguir el mercado y lograr el sueño de hacerse millonario contradice la Ley 30 en su artículo 4:
"La educación superior ... despertará en los educandos un espíritu reflexivo, orientado al logro de la autonomía personal, en un marco de libertad de pensamiento y de pluralismo ideológico que tenga en cuenta la universalidad de los saberes y la particularidad de las formas culturales existentes en el país..."
Resumiendo, la Universidad debe pensarse como un espacio de construcción colectiva y mutua, donde los ciudadanos aprenden juntos y colaboran para construir un futuro diferente, para saldar las deudas históricas y resolver los problemas eternos. Construir juntos la democracia y el gobierno, construir juntos el mercado, construir juntos paz, construir juntos la misma educación...