martes, 17 de marzo de 2020

Seguimos fracasando con el Coronavirus pero debemos seguir intentándolo...


Han pasado más de 20 años desde la llegada de Internet a las universidades y más de 10 años desde el boom de las Tabletas para Educar, Internet en las escuelas y colegios y un largo etcétera de inversiones en TIC... Todos hemos vendido en reuniones en empresas o en contextos educativos la promesa de que las TIC trasformarían la realidad... Hay libros, artículos, registros de software educativo y en algunos lados incluso patentes. Se han escrito infinidad de manuales, procedimientos, formatos (burocracia antigua). Somos muchísimas las personas con especializaciones, maestrías, doctorados y certificaciones en temas de TIC. Y hay leyes de todos los sabores y colores y para todos los gustos. El CONPES 3975 de Transformación Digital es el más reciente... Todo eso se ve reflejado en los indicadores...


Pero la realidad que estamos viviendo muestra que los indicadores no indican la realidad... Y con sólo dos días de experimento usando TIC encerrados en la casa ya muchos están a punto de colapsar... Y es lógico, porque jamás han considerado los elementos humanos, las humanidades. Un primer elemento clave es la política y el otro es la economía, dos áreas que en los currículos de Ingeniería poco aparecen... Hoy hay un grupo de profesores trabajando en algo que se llama Humanidades Digitales...

Recuerdo que cuando me enfrenté a responder la pregunta ¿por qué hay éxito o fracaso en proyectos de TIC en el Estado? tuve que ponerme a estudiar Ciencias Políticas, Sociología, Economía y Psicología. De nada servían las TIC ni los modelos burocráticos "blandos" como COBIT, ITIL, SwEBok, PMBok, ISO ###, etcétera. En ese camino me encontré a Nicholas Carr, quien dijo en 2003, en un artículo de Harvard Business Review "IT doesn't matter". Y luego escribió libros como The Glass Cage, The Shallows y el popular artículo Is Google Making Us Stupid?. Hay otro libro, se llama Desconexión Digital, del profesor Robert W. McChesney y allí se explica por qué las TIC son un peligro para la democracia imperfecta que hemos construido, Pero el peligro no es inherente a las TIC en sí mismas sino que obedece a los humanos, a los gremios políticos y económicos... Algo de esto he tratado de dejar escrito en mis blog (https://www.blogger.com/profile/12347273866912488215).

Hoy las TIC existentes son más que suficientes para enfrentar el reto, pero el problema está en nosotros los seres humanos, todos. Y si a eso le agregamos la incertidumbre de un virus sin cura, pues la situación es caótica. Pero lo peor es que los Tomadores de Decisiones (políticos, gobernantes y gerentes en todos los contextos y niveles) siguen con su arrogancia y orgullo tomando decisiones equivocadas, sin coordinarse, muchas de ellas ignorando la realidad actual de las TIC y la realidad de las personas. Gobiernan sin información en la era de la información. Y muchos se escudan en la CiberSeguridad, algo que suelo llamar la Inseguridad de la Desinformación.

El problema actual del Coronavirus muestra que esa promesa de las TIC está incumplida, fracasamos todos y a escala global. Tim Berners-Lee (padre de Internet) lo ha dicho varias veces. Y hoy lo adviritió Yuval Noah Harari, historiador y autor de otros libros interesantes. Dijo que "In the Battle Against Coronavirus, Humanity Lacks Leadership" y "The real antidote to epidemic is not segregation, but rather cooperation...".

Hoy es tan simple reunir virtualmente 15 minutos a todos los alcaldes de cada Departamento y ponerse de acuerdo. Luego reunir a todos los Gobernadores del país y ponerse de acuerdo y dialogar y obrar democráticamente. Pero no, cada alcalde quiere su protagonisno, lo mismo con cada viceministro y ministro y con cada gerente. Y Duque, invisible desde su campaña, sólo sabe explicar la importancia de lavarse las manos, literal y metafóricamente. Y en el contexto global, cada potencia y cada empresa quiere encontrar la vacuna por su cuenta, no con la visión de salvar a la humanidad sino de pasar a la historia.

Mientras tanto todos nosotros, preocupados, esperando, dejamos pasar el tiempo. Algunos dejamos de hacer o impedimos hacer cosas que podrían permitirse y otros hacemos y permitimos hacer cosas equivocadas y a veces inaceptables. Hay que intentarlo, somos capaces. De pronto la ministra tenía razón y los Ingenieros de Sistemas somos profesionales de dos (2) horas (metafóricamente)... y esas dos (2) horas podrían ser nuestras últimas horas, no lo sabemos... Hay que intentarlo pues, como dice la canción de Silvio Rodriguez:


"..𝘋𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘴𝘪𝘨𝘭𝘰 𝘴𝘦𝘳𝘦𝘮𝘰𝘴
𝘦𝘴𝘢 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘥𝘦 𝘤𝘰𝘭𝘦𝘨𝘪𝘰
𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘣𝘶𝘳𝘳𝘦 𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘯𝘪𝘯̃𝘰𝘴
𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘺𝘢, 𝘺𝘢 𝘱𝘢𝘴𝘰́..."

lunes, 10 de febrero de 2020

Un poco sobre Leyes, Política y TIC

Hace diez años me "estrellé", tanto en lo profesional como en lo académico, con la importancia de las cuestiones legales y políticas en el terreno tecnológico. Ocurrió mientras estudiaba el fenómeno inverso, el auge del gobierno en línea y lo importante de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para transformar el Estado colombiano. Al respecto, mi conclusión siempre ha sido que se promueven políticas públicas, se toman decisiones y se emprenden acciones sin considerar detalles técnicos importantes (el diablo está en los detalles, dicen).

Un ejemplo de esos detalles es el margen de error, pues existen tecnologías que no son 100% confiables. En consecuencia, se generan situaciones que afectan a la ciudadanía y casi siempre se termina violando derechos fundamentales de las personas. Por ejemplo, el reconocimiento de las huellas dactilares falla en muchos casos: cuando las personas tienen problemas dermatológicos, por limpieza del dispositivo o por lentitud de la red de datos o los servidores que realizan el reconocimiento. Algo similar ocurre con el reconocimiento facial y la clasificación de imágenes, caso en el cual se pueden tener falsos positivos.

Para quienes formulan las leyes y las políticas públicas y para los tomadores de decisiones resulta muy sencillo proponer soluciones basadas en TIC y fijar tiempos para comenzar a aplicarlas. Sin embargo, en muchos casos ellos (y sus asesores) no saben o saben menos de lo necesario para tomar las decisiones apropiadas. Una solución lógica sería alfabetizar en TIC a las personas que promueven las políticas públicas y toman las decisiones. No se trata de volverlos expertos en temas de TIC, ni tampoco de que tengan un montón de expertos a su cargo devengando dinero público. Se trata simplemente de que consideren los detalles, los matices de las TIC. También se tiene la opción inversa: alfabetizar en temas legales y políticos a los expertos en TIC. Nuevamente, no se trata de crear un Frankestein mezclando abogados, politólogos e ingenieros TIC, sino de lograr una sinergia y un equilibrio en todas esas profesiones.

Yo he venido tomando el segundo camino, manteniéndome alfabetizado en leyes y políticas relacionadas con TIC. Parafraseando el nombre de este blog, he procurado estar legal y políticamente conTICtualizado. En ese camino, hay tres noticias legales recientes que me gustaría comentar brevemente:

La primera noticia es el caso de Uber, la empresa emprendedora de TIC, que ofrece una plataforma para intermediación entre conductores y personas que buscan transportarse, en medio del caos y pésimos sistemas de transporte público (en especial en Bogotá). Por la falta de normatividad, por la ilegalidad evidente y por las demandas y lobby de los taxistas, Uber se fue de Colombia, luego de un fallo de la Superintendencia de Industria y Comercio, en medio de críticas porque el gobierno promueve la economía digital en su discurso pero en la práctica no hace nada...

La segunda noticia es la Ley 2015 del 31/01/2020 "por la cual se crea La Historia Clínica Electrónica Interoperable". La ley establece que el personal tratante deberá firmar digitalmente la historia clínica electrónica, la cual deberá manejarse con los más altos estándares de seguridad y garantizar el cumplimiento de las las leyes 1581 de 2012 (Hábeas Data) y 527 de 1999 (Comercio Electrónico) y de paso deberá cumplir el decreto 1377 de 2013 reglamentario de la ley 1581. Surgen muchas preguntas y se generan muchos riesgos. ¿Quién asumirá la responsabilidad de esta información tan sensible? ¿Qué sucede si un hacker se roba la información? ¿Qué tal si los bancos y aseguradoras compran información médica para decidir si prestan o no prestan dinero? ¿Deberán los médicos alfabetizarse en firmas digitales? ... Recuerdo que hace muchos años una abogada pidió ver la firma digital impresa y por eso un proyecto de memorandos internos firmados digitalmente se detuvo por cinco (5) años, que es justo el plazo que da la ley para implementar esta maravillosa innovación naranja...

La tercera noticia es el anuncio de la Corte Constitucional sobre la inexequibilidad del parágrafo 1 del artículo 8 de la ley 1843 de 2017, sobre las "fotomultas" o multas de tránsito automáticas mediante cámaras y sensores. Estas fotomultas son una de las cosas más criticadas y temidas en Colombia, además es un negocio lucrativo cuyo dinero no se sabe en qué se invierte. Hasta ahora el dueño del carro asumía la multa solidariamente. Pero con el nuevo fallo, debe usarse tecnología de reconocimiento de imágenes. Textualmente dice el anuncio del magistrado en twitter:



"Básicamente se cae el concepto de responsabilidad solidaria... es muy importante identificar a través de la tecnología quién es quien comete la infracción. No se puede imponer una responsabilidad sancionatoria sobre una persona que no ha cometido una falta..."
Pero a Colombia aún le falta recorrer mucho camino para llegar a estos temas de reconocimiento de imágenes, en particular reconocimiento de rostros. Para lo muestra hay que recordar la paranoia generada en las protestas del año pasado, cuando el gobierno y la policía anunciaron que perseguirían e identificarían con drones y aviones especiales... Además, ese tema de reconocimiento de imágenes tiene unas implicaciones políticas bastante complejas (leer aquí y aquí), como el caso de la Inteligencia Artificial de Google reconoció como gorilas a una pareja de personas de raza negra. Incluso, hace poco salió la noticia sobre la incapacidad de las personas para diferenciar rostros naturales (reales) de máscaras (rostros artificiales)... Imaginen conducir con una máscara de una persona famosa o que el sistema de fotomultas diga que debe multarse a un orangután...

Máscara -  Fuente http://web.archive.org/web/20200210215757/https://www.semana.com/mundo/articulo/las-mascaras-hiperrealistas-de-silicona-imposibles-de-detectar/651077

Además, los sistemas que clasifican y reconocen imágenes son entrenados por seres humanos y suelen tener sesgos y errores, que nadie vigila ni controla, de lo cual se puede derivar más problemas que soluciones. Por ejemplo, usando un sistema que ya no está disponible (https://imagenet-roulette.paglen.com/) analicé imágenes de políticos famosos y los resultados sorprenden mucho.




Imaginemos que una cámara de fotomultas analiza nuestro rostro y nos considera terroristas o buenos prospectos para presidente... Mientras tanto, aquí dejo una lista de varios sistemas en línea que realizan búsqueda, reconocimiento y clasificación de imágenes (además de los de Google, Amazon, IBM...).

  • https://imagga.com/auto-tagging-demo
  • https://tineye.com/
  • https://cloudsight.ai/
  • https://deepai.org/ai-image-processing
  • https://www.electronicid.eu/video-id/
  • https://aws.amazon.com/es/rekognition/
  • https://cloud.google.com/vision/?hl=es
  • https://cloud.ibm.com/catalog/services/visual-recognition

Para cerrar y ConTICtualizando, el gobierno expidió a final del año pasado el CONPES 3975 Política Nacional para la Transformación Digital e Inteligencia Artificial, una iniciativa interesante y necesaria. El tercer objetivo de ese CONPES es "Fortalecer las competencias del capital humano para afrontar la 4RI con el fin de asegurar el recurso humano requerido". Hay un trabajo interesante que debemos liderar desde la academia, desde la Universidad y las primeras personas que deben fortalecer sus competencias en TIC son nuestros gobernantes, los hacedores de política pública y tomadores de decisiones. Es necesario cualificar el talento al servicio del Estado, para que se pueda cumplir la promesa de que las TIC transformen el país...

martes, 14 de enero de 2020

Sobre alfabetos, lenguas, dialectos, leer, escribir, conocer y perdurar...

Fuente http://www.parquesnacionales.gov.co

La historia que conocemos, la que nos contaron, dice que la comunicación entre los seres humanos fue inicialmente oral y lo fue por muchísimos años (posiblemente desde los Neanderthal, hace unos 200.000 años o más). Posteriormente, según la evidencia, los antiguos humanos comenzaron a expresarse artísticamente y surgieron las pinturas rupestres. Por ejemplo, en Colombia se tiene el caso del Parque Nacional de Chiribiquete, con pinturas de más de 19.500 años y la pintura más antigua, hasta ahora, data de hace 44.000 años en Indonesia.

Las pinturas rupestres fueron el inicio de la comunicación escrita, la cual apareció hacia los años 3300 AC, con escrituras como la Cuneiforme, Egipcia y China. Esta comunicación escrita fue manual o manuscrita y restringida, hasta que en el año 1450 DC Gutenberg inventó la imprenta y se masificó el acceso a datos e información. El computador e Internet aparecieron quinientos (500) años después, en 1950 y luego, en 1990, surgió la web, la WWW, inventos humanos que han cambiado la manera en que nos comunicamos, compartimos datos e información y en la manera como hacemos que las ideas perduren.

Mientras a "las palabras se las lleva el viento", "lo escrito, escrito está", dicen los refranes populares. La palabra hablada es efímera, depende mucho de la memoria humana a largo plazo y de la tradición oral y en muchos casos el mensaje va cambiando en la medida que fluye de una persona a otra. En contraste, la palabra escrita perdura y eterniza. Pero en la actualidad, con las TIC, lo escrito se puede borrar o cambiar y la palabra hablada se puede grabar y hacerla que perdure en el tiempo y sin cambios. Para algunos, las TIC están volviendo obsoleto casi todo, incluyendo esos dos viejos refranes. Disrupción le dicen a eso...

Pero, aunque las TIC vuelven todo obsoleto, también ayudan a que las cosas obsoletas perduren en el tiempo: los alfabetos, las lenguas, los dialectos, lo escrito, las imágenes, los sonidos, lo hablado, lo audiovisual y hasta los aromas, todo se puede grabar en un microchip y reproducirlo en cualquier momento. La escritura de los años 3300 AC salvó tradiciones orales milenarias que hoy conocemos, la imprenta rescató textos manuscritos milenarios y el computador, Internet y la web hoy lo siguen haciendo. Dicen que en el futuro enchufarán un microchip en el cerebro de un recién nacido, para que tenga en su cabeza la infinidad de datos e información que generamos a diario, el Big Data de moda por estos días...

Aparecieron estas ideas leyendo varios artículos de Internet que tenía guardados en mi correo electrónico. Uno de esos artículos lista varios diccionarios en línea y en formato PDF sobre lenguas indígenas. Otro menciona un libro reciente sobre el dialecto cucuteño, que me recordó una revisión que hice hace unos años sobre refranes.

ConTICtualizando, el sueño del Memex de Vannevar Bush [1] es una realidad y cada día crece más el acervo digital de conocimiento humano. Pero en realidad ni el papel y la tinta, ni la imprenta, ni las TIC son lo importante, pues son simples herramientas. Lo importante es la palabra, esa es la que perdura, por eso leer y escribir y hablar y escuchar son las tareas clave...De nada sirve que Internet democratice las comunicaciones si no escribimos, de nada sirve que la gente escriba si no leemos, de nada sirve que leamos y escribamos si no conversamos y llegamos a acuerdos y emprendemos acciones para cambiar el mundo, para salvarlo....


[1] As we may think, Vannevar Bush, 1945. Versión original en inglés https://web.archive.org/web/20190803055222/http://web.mit.edu/STS.035/www/PDFs/think.pdf.

jueves, 19 de diciembre de 2019

ConTICtualizando el plagio...

En otro blog más personal escribí hace tres (3) meses sobre el presunto plagio del actual Ministro de Vivienda Jonathan Malagón. Justo hace unos días apareció una noticia donde cuentan que cuatro (4) profesores con doctorado analizaron la tesis del ministro y concluyeron que no es presunto sino simplemente plagio y que el Ministro debería renunciar. El Ministro insiste en que fue simplemente un pequeño error de citación, algo de lo que hablé en este blog a inicios de año. Hay que esperar al próximo año, cuando saldrá el informe definitivo de la investigación por parte de la Universidad de Tilburg en Holanda.

ConTICtualizando, a muchas personas les parece muy sencillo usar las obras sin citarlas y algunas de esas personas promueven las normas cerradas sobre Derechos de Autor, en lugar de las opciones abiertas (Open Access). Un caso particular que se puede apreciar diariamente es leer en redes sociales algo y publicarlo a título personal, sin usar las opciones de "me gusta" (o me desagrada) ni las opciones de compartir. Eso es plagio.

Si queremos atacar el problema del plagio debemos comenzar por darle el crédito a quien corresponde, a quien leyó primero (posiblemente el único que leyó). Debemos abandonar el ego, el orgullo, el afán de fama y reconocimiento. Hay que darle a cada quien lo que le corresponde. En el caso del "presunto" plagio del Ministro: o bien sus estudiantes le robaron el crédito o bien el Ministro intentó robarlos. Pero con la visibilidad de la información y la popularidad del señor Malagón, no pasó mucho tiempo antes de que alguien denunciara o descubriera la falta, que no es menor...

En definitiva, sin duda el plagio es un problema a resolver y el Acceso Abierto (Open Access) puede ayudar a enfrentarlo. Pues con personas que lean y con Inteligencia Artificial que analice obras abiertas, se podrán identificar patrones de comportamiento, a fin de combatir la mediocridad,  la falta de transparencia y los "fueques", que llevan a muchos a centrarse en indicadores inútiles sin transformaciones reales en nuestra educación, sociedad y economía. Como dijo recientemente el profesor Diego Torres: debemos producir conocimiento de calidad o desapareceremos como especie...

Llegará el 2020 y veremos...

lunes, 4 de noviembre de 2019

Sobre el negocio de los Rankig y el debate del Rigor y la Relevancia Práctica

En alguna época leí mucho sobre Rigor y Relevancia, un debate permanente e interminable sobre los fines prácticos de la Universidad y la Ciencia y sobre la responsabilidad ética de los científicos, los académicos y los profesores universitarios. ¿Qué es más importante, el rigor o a relevancia práctica. Publicar muchos artículos y tener muchas citaciones o contribuir a resolver los problemas reales, cotidianos, prácticos? Imaginen una Universidad donde mejoran los indicadores y los ranking: aumenta la cantidad de profesores con doctorado; aumenta la productividad en revistas, libros y eventos; aumentan los registros de propiedad intelectual. Pero las prácticas cotidianas no cambian, siguen siendo las mismas de hace 20, 40 o 60 años, siguen teniendo los mismos problemas de siempre y sin mejoras ni avances en su solución. Incluso, no hay transformación digital, que es la palabra de moda o el tópico de tendencia.

Ante este tipo de situaciones paradójicas siempre repito el refrán popular: "ni tanto que queme al santo, ni tampoco que no lo alumbre". Debe lograrse un equilibrio y debe reflejarse la rigurosidad en la práctica. Eso no implica que esté en el extremo de quienes juzgan como vanidad la ciencia sin relevancia práctica, como la Vicepresidenta actual. Textualmente dijo la Vicepresidenta "El conocimiento por el conocimiento no es más que vanidad. El conocimiento que sirva para el desarrollo de la sociedad, del ser humano, es lo que realmente tiene esta motivación que nos tiene a todos nosotros hoy aquí". No. No estoy en ese extremo ni estaré nunca. Por el contrario, apoyo la idea que le oí en alguna ocasión la profesora Lueny Morell: "siempre será necesario e importante apoyar a quienes estudian las pestañas de las moscas, sin importar en qué ayude eso a la humanidad".

Tampoco estoy en el extremo de quienes consideran que lo importante es alcanzar y mejorar los indicadores e ingresar a los ranking. Ese es otro extremo peligroso. Pues los ranking suelen tener asociado todo un negocio que de alguna manera los hace ilegítimos. Ese negocio, tanto del lado de quienes manejan los ranking (las grandes empresas consultoras) como del lado de quienes los aprovechan para hacer crecer su bolsillo o su buen nombre (las universidades y los profesores), termina por desvirtuar a la Universidad y a la Ciencia. Y en esa palabra negocio podría estar el problema. No se puede ver todo con números y signos de moneda, no se puede pensar todo como un negocio. "Monetizar" llaman los expertos a eso, pero en realidad lo que se requiere es "Humanizar".

ConTICtualizando, con el auge de las redes sociales basadas en TIC lo que importan son los indicadores y las tendencias, la cantidad de click, el impacto mediático. Hay un negocio en torno a una falsa realidad que emerge del mundo virtual, de Internet, sin pensar en las consecuencias, que a veces son tan graves como elegir en un cargo a la persona equivocada, simplemente guiados por la influencia de las redes, la influencia de unos pocos "influencer". Y hay quienes consideran que debemos alinearnos a ese modelo, a ese sistema, pues hay que ser "pragmáticos" o "prácticos" y mediáticos. Yo, en cambio, considero que debemos ser "trascendentales" o "rigurosos", procurando ser pertinentes, abordar los problemas del contexto y contribuir a su solución. Lo de los indicadores y los ranking llegará por añadidura... o no llegará nunca... eso depende del negocio y la Universidad no ha sido, ni es, ni podrá ser nunca un negocio...

Algunas ideas sobre Saber Programar un Computador y los retos del analfabetismo futuro...

Radio Sutatenza y la Campaña de Alfabetización Camina son dos ejemplos colombianos de los esfuerzos del gobierno por mejorar la educación en el siglo pasado. En aquella época el reto era que todos aprendiera a leer y a escribir (en español). En contraste, en las dos primeras décadas de este siglo (2000 a 2019) se destacan los programas de Computadores y Tabletas para educar y Talento Digital: el reto de la alfabetización moderna ya no es saber leer y escribir en español sino saber sobrevivir en un mundo globalizado y digital, lo que implica ser bilingüe y saber programar un computador. Y como saber programar implica aprender un lenguaje de computador, podría hablarse bilingüismo digital.

Pero, pensando en el mañana y dejando atrás el ayer, el próximo año 2020 inicia la tercera década del siglo. En el mundo ya existen robots que remplazan a los humanos y los tópicos de moda (top trend) son principalmente Inteligencia Artificial, BigData, Ciberseguridad, Internet de las Cosas (en inglés IoT, Internet of Things) y Emprendimiento y Transformación Digital. En todas estas tendencias hay una constante, un factor común que determina la alfabetización del futuro: es indispensable Saber Programar un Computador. No en vano este año el Ministerio de TIC comenzó su iniciativa para enseñar a Programar a los estudiantes de escuela y colegio, mientras en el mundo ya piensan en cómo enseñar a programar a los más viejos.

Si se revisa la última década del siglo pasado (cuando yo empecé mis estudios universitarios), enseñar y aprender a Programar un Computador era algo exclusivo de la Universidad, primero en las carreras de Computación y Sistemas de Información (que en Colombia suelen denominarse Ingeniería de Sistemas) y luego en todas las carreras. La Universidad hizo su mejor esfuerzo de abordar ese reto de educar en programación de computadores, pero lo hizo sin mirar lo que sucedía afuera. Mientras tanto, el Software se comía el mundo y se creaban millones de empresas basadas en TIC. Rápidamente el diploma universitario se volvió obsoleto y de paso también la Universidad se volvió obsoleta. Obsoleta en el sentido de no responder con agilidad ni calidad a las demandas de la Industria, al  punto que se han comenzado a crear soluciones educativas desde la misma industria. Por citar dos ejemplos, la Academia Internacional Holberton y el emprendimento virtual colombiano Platzi, sin dejar de un lado los Cursos Virtuales (MOOC Massive Open Online Course) que ofrecen grandes universidades y grandes industrias como Google, Amazon, Oracle, IBM y Microsoft, entre otros.

Y aunque algunos afirman que programar no es suficiente o incluso no es lo más importante, parece que si lo es y, por la necedad de algunos, la Universidad encamina a los jóvenes cada vez más hacia el baile de los que sobran, pues “hay personas que toman un curso de programación de seis meses y consiguen un trabajo con un sueldo de $ 1.500.000. Mientras que hay otras que estudian un pregrado de cinco años y siguen desempleadas”...  Ante tamaño problema, hay quienes afirman que la causa no está en la Universidad sino en la escuela y el colegio. Que el sistema tradicional es obsoleto porque no está sintonizado con los nuevos conocimientos que se tienen sobre el cerebro y la mente. Otros afirman que deben darse varios cambios, que los principales desafíos son: enseñar a aprender, pues se aprende durante toda la vida (lifelong learning), usar metodologías realistas, centradas en retos y proyectos, que es como funciona el mundo de verdad fuera del aula de clase, lograr que se adquieran, desarrollen, mantengan y potencien las habilidades blandas y reducir o acabar con la burocratización de la educación.

ConTICtualizando, la realidad es que vivimos una época muy interesante, un punto de inflexión, un momento de cambio. Por la agilidad de esta época, todo sucede rápido y no hay tiempo de reaccionar. Muy pronto o seremos dinosaurios obsoletos o seremos líderes de la transformación digital de nuestro país y del planeta, todo depende de cómo reaccionemos y de qué propongamos. Eso sí, dependemos mucho de la voluntad de quienes tienen el poder, de quienes pueden permitir o impedir los necesarios cambios y transformaciones que se deben dar en la Universidad. Mientras escribo esto, miles de colombianos se inscriben en la reciente convocatoria de MinTIC para formar los nuevos líderes en Inteligencia Artificial y Transformación Digital, yo me cuento dentro de esos que se están inscribiendo...

lunes, 16 de septiembre de 2019

La frontera invisible entre Ciencia e Ingeniería ¿Una cinta de Moebius?

Hace más de un año, al escribir sobre el libro Los Innovadores de Walter Isaacson, se plantearon cinco (5) lugares comunes:
  1. La dualidad individuo vs grupo.
  2. El dilema entre dominio público y privado, derechos de autor y patentes vs publicaciones abiertas.
  3. La articulación entre la academia, el gobierno y la industria y empresa privada.
  4. Las fronteras e intersecciones entre ciencia pura y aplicada, entre investigación e ingeniería.
  5. Las fronteras e intersecciones entre ciencia y arte.
Los primeros tres (3) ya fueron expuestos en entradas anteriores y ahora conviene hablar un poco sobre las fronteras e intersecciones entre la ciencia y la ingeniería, una dualidad compleja que se parece mucho a caminar por una cinta de Moebius: hay momentos en que se camina por el lado de la cinta que está pintado de ciencia y momentos en que se camina por el lado de la cinta que está pintado de ingeniería.

Fuente Miguel Parra https://www.lavozdelsur.es/la-cinta-de-moebius/
En el libro hay varios momentos interesantes en que se plantea esa dualidad entre el ingeniero que hace cosas para resolver problemas reales, tangibles, prácticos, temporales y el científico que formula y responde preguntas para resolver problemas abstractos, intelectuales, profundos y trascendentales. Uno de esos momentos es cuando menciona el origen de la palabra científico: Lady Ada Lovelace  conoce a Mary Somerville, quien acaba de escribir el libro "On the connexion of the Physical Sciences", una obra emblemática para la época que junta los descubrimientos de la ciencia con las invenciones tecnológicas, como el surgimiento de la óptica, la botánica, la electricidad y la geología, hijas de las tradicionales ciencias puras física, química y biología.

Luego, con una nota de pie de página, el libro de Los Innovadores narra que William Whewell hizo una reseña del libro de Mary Somerville y allí surge por primera vez la palabra "científico" en inglés "scientist". Esta palabra también aparece en 1847 el libro "The philosophy of the inductive sciences, founded upon their history", también de William Whewell. Los vínculos anteriores no aparecen en el libro, fue un pequeño esfuerzo escudriñando en las fuentes para corroborar la información. Y en esa búsqueda apareció un blog que contradice la historia y plantea que la palabra "científico" no surgió en inglés sino en español y que fue un siglo antes, en el año 1738, en un libro titulado "Clamores inconsolables de el agua, y sangría, contra la mala administración y vana esperanza de sus profesores". Sin importar el origen de la palabra científico, lo interesante en el libro de Los Innovadores es esa dualidad entre la ciencia que genera conocimiento y la ingeniería que produce artefactos.

La otra parte interesante del libro corresponde a las maravillosas historias sobre la invención del transistor y el microchip. El transistor a manos de William Shocley (Físico), Walter Brattain (Físico) y John Barden (Físico e Ingeniero Eléctrico), apoyados por el empresario emprendedor Patrick Haggerty. Y el microchip producto del trabajo (entre muchos otros) de Andy Grove (Ingeniero Químico), Robert Noyce (Físico), Gordon Moore (Químico y Físico), Ted Hoff (Ingeniero Eléctrico) y Jack Kilby (Ingeniero Eléctrico y Físico). Todo ellos tomaron la cinta de Moebius de la ciencia y la ingeniería y la tiñeron de un sólo color, transformando el mundo, fundando empresas como Intel Corporation y generando el ecosistema de lo que hoy es Silicon Valley.

ConTICtualizando, es probable que en la historia esté perdido el verdadero origen de la palabra científico, que ha evolucionado con el tiempo. Sin embargo, la historia que conocemos y el estado actual del conocimiento humano muestran que hay claras diferencias entre ciencia e ingeniería. No es lo mismo experimentar y responder preguntas que hacer cosas, no es lo mismo descubrir los secretos del universo y la naturaleza que inventar artefactos que cambian ese universo y esa naturaleza. Además, muchos de esos cambios a veces dañan el universo y la naturaleza, pues ahora prima el sistema económico, el capitalismo naranja, monetizar antes que humanizar. Y aunque el libro de los Innovadores narra una  historia muy inspiradora sobre el origen de lo que hoy llaman la Cuarta Revolución Industrial, allí también se leen entre líneas las palabras de Vannevar Bush, sobre la importancia de la investigación básica, de la ciencia pura:
"...La investigación básica se lleva a cabo sin considerar los fines prácticos...brinda el medio de responder una gran cantidad de importantes problemas prácticos, aunque tal vez no dé una respuesta específica a ninguno de ellos. Es función de la investigación aplicada proporcionar esas respuestas acabadas...La forma más importante en que el gobierno puede promover la investigación industrial consiste en incrementar el flujo de nuevo conocimiento científico a través del apoyo a la investigación básica y la ayuda al desarrollo de talento científico..."
Es muy importante tener clara la diferencia entre hacer ciencia y hacer ingeniería. Metodológicamente hay diferencias y semejanzas que conviene estudiar. Por eso el siguiente paso a conTICtualizar es esa confusión terminológica entre ciencia, técnica, tecnología, ingeniería e investigación. Para eso, pronto en este blog se resumirá un poco de la lectura del libro ¿Qué es la Tecnología? de Dominique Raynaud, con prólogo de Mario Bunge, cuya lectura ha ocupado el tiempo para seguir ConTICtualizando...